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Debido a su entrega, a su honestidad, creyó que eso jamás le iría a pasar, pero ocurrió: la despidieron. Lloró un día, al otro se levantó. Hoy factura millones (y agradece a su ex empleador).
La oportunidad había estado siempre allí, ante sus ojos. Margoth no la vio sino hasta que la echaron de una empresa estatal en vías de privatización. La necesidad hizo que por fin viera ese camino que estaba aguardando por ella y que la ha convertido en una mejor profesional, en una mejor persona, en una mejor mamá. Con ustedes, el ‘motor y motivo’ del éxito de Service Prorecove, una empresa que crece y crece de la mano de cientos de ferreteros.
En el 94 usted tenía 40 años y, después de dos décadas trabajando en Sider-Perú, la despidieron…
Sí, para mí fue muy difícil. ¿Cuánto la impactó? Mucho. Sentí que el mundo se me derrumbaba… ¡Yo no entendía! .... |